Vergüenza ajena
De nuevo los seguidores del deporte en general, y del fútbol en particular, nos tenemos que sentir abochornados por la falta de civismo que cuatro energúmenos son capaces de demostrar, poniendo como excusa sus colores futbolísticos. Ningún favor hacen a sus equipos, todo lo contrario, manchan sus nobles escudos con su barbarie y sin razón. Desgraciadamente no se trata de un caso que se produzca de forma aislada, porque no hace falta remontarse mucho en el tiempo ni el espacio para encontrar un ejemplo más de la violencia que se gastan ciertos sectores de las aficiones más radicales, hace diez días Armando, el portero del Athletic de Bilbao, fue brutalmente agredido con una botella en el estadio Ruiz de Lopera en el mismo Sevilla. Esta imagen daña, y mucho, el verdadero espíritu y entusiasmo con el que todas las aficiones apoyan a todos los equipos de España, de un modo cortés, deseando lo mejor para sus jugadores sin necesidad de menospreciar ni arremeter contra la integridad de los rivales, ya sean deportistas o aficionados.
Sinceramente, desde este humilde nicho informativo y/o reflexivo, es una escena que a los que verdaderamente nos gusta y disfrutamos con el deporte nos desilusiona, nos espanta y nos hacer reflexionar sobre la poca racionalidad que se vende desde los propios medios de comunicación, que en muchos casos se convierten en movilizadotes de masas fanáticas, y desde los propios clubes que actúan de un modo muy ligero y nada de mano dura con los energúmenos que deambulan por los recintos deportivos con total inmunidad. Nosotros nos comprometemos y a ellos les pediría hacer frente común en beneficio de un juego, que es al fin y al cabo de los que se trata, para ofrecer siempre una cara amable y tender siempre la mano hacía el contrario, que la rivalidad sea la propia que emana de la disputa de un encuentro, es decir, rescatar la verdadera esencia del deporte que nació en la Vieja Olimpia.
De nuevo los seguidores del deporte en general, y del fútbol en particular, nos tenemos que sentir abochornados por la falta de civismo que cuatro energúmenos son capaces de demostrar, poniendo como excusa sus colores futbolísticos. Ningún favor hacen a sus equipos, todo lo contrario, manchan sus nobles escudos con su barbarie y sin razón. Desgraciadamente no se trata de un caso que se produzca de forma aislada, porque no hace falta remontarse mucho en el tiempo ni el espacio para encontrar un ejemplo más de la violencia que se gastan ciertos sectores de las aficiones más radicales, hace diez días Armando, el portero del Athletic de Bilbao, fue brutalmente agredido con una botella en el estadio Ruiz de Lopera en el mismo Sevilla. Esta imagen daña, y mucho, el verdadero espíritu y entusiasmo con el que todas las aficiones apoyan a todos los equipos de España, de un modo cortés, deseando lo mejor para sus jugadores sin necesidad de menospreciar ni arremeter contra la integridad de los rivales, ya sean deportistas o aficionados.
Sinceramente, desde este humilde nicho informativo y/o reflexivo, es una escena que a los que verdaderamente nos gusta y disfrutamos con el deporte nos desilusiona, nos espanta y nos hacer reflexionar sobre la poca racionalidad que se vende desde los propios medios de comunicación, que en muchos casos se convierten en movilizadotes de masas fanáticas, y desde los propios clubes que actúan de un modo muy ligero y nada de mano dura con los energúmenos que deambulan por los recintos deportivos con total inmunidad. Nosotros nos comprometemos y a ellos les pediría hacer frente común en beneficio de un juego, que es al fin y al cabo de los que se trata, para ofrecer siempre una cara amable y tender siempre la mano hacía el contrario, que la rivalidad sea la propia que emana de la disputa de un encuentro, es decir, rescatar la verdadera esencia del deporte que nació en la Vieja Olimpia.
Sin noticias desde el club
El Sevilla no se ha pronunciado ni ha valorado los hechos, lo único a lo que se limitó es a condenar los hechos con un sucinto comunicado el mismo día del encuentro. Todo está pendiente ante la posibilidad de una apertura de expediente por parte del Comité de Antiviolencia de la RFEF, siempre y cuando esta considere oportuno entrar de oficio porque no existe denuncia alguna por parte del Atlético de Madrid, club del que era simpatizante el agredido. Quien si se ha puesto a investigar de oficio es la Policía Nacional, que está recabando pesquisas sobre los incidentes, pero que aún no ha realizado ningún tipo de detención.
El Sevilla no se ha pronunciado ni ha valorado los hechos, lo único a lo que se limitó es a condenar los hechos con un sucinto comunicado el mismo día del encuentro. Todo está pendiente ante la posibilidad de una apertura de expediente por parte del Comité de Antiviolencia de la RFEF, siempre y cuando esta considere oportuno entrar de oficio porque no existe denuncia alguna por parte del Atlético de Madrid, club del que era simpatizante el agredido. Quien si se ha puesto a investigar de oficio es la Policía Nacional, que está recabando pesquisas sobre los incidentes, pero que aún no ha realizado ningún tipo de detención.
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