miércoles, 8 de junio de 2011

Hay trenes que sólo pasan una vez...


Tejela pinchó una faena intermitente a un gran toro de Los Bayones; Rafaelillo y Urdiales, sin opciones en la primera del Aniversario
La lluvia amenazó la celebración del primer festejo de la Feria del Aniversario. A pesar de las predicciones que alertaban de que podría caer agua a cántaros, la empresa decidió quitar la lona al mediodía y casi dio al traste con las ilusiones de tres toreros que se jugaban mucho en su paseíllo en Madrid. Era una cita en la que subirse al vagón de honor para disfrutar de un viaje plácido en el próximo tramo de temporada. Pero este tipo de trenes, los directos al éxito, sólo pasan una vez en la vida y el de ayer, para Matías Tejela, se llamaba «Garlitero», herrado con el número 83 y de la ganadería de Los Bayones. Un toro que tuvo calidad, nobleza y, sobre todo, transmisión. Un tren con destino a la gloria. Sin duda, un toro para tener muy en cuenta por los jurados que luego designan los triunfadores de este apéndice del ciclo isidril. Todo estaba de cara para que el madrileño diese ese aldabonazo que lleva persiguiendo años. Que embestida más franca, que recorrido, hasta el final del muletazo y sin dar un derrote, como descolgó el ejemplar de Manuel Hernández... Una delicia para soñar el toreo. Tejela lo interpretó ya con el saludo de capa, lo midió en varas y lo cuidó para que en el ultimo tercio el animal se emplease. Y vaya si se empleó. Pronto, fijo, humillando y llegando a los tendidos. En este caso no se puede hablar de que fuese un oponente, sino un esmerado colaborador. El de Alcalá de Henares brindó y se fajó por ambos pitones, con pintureros cambios de manos, afarolados, todo muy barroco, pero sin terminar de romperse y ajustarse. Las fuerzas del animal se fue diluyendo y la faena se dilató en demasía, enfriando el ánimo en los tendidos. No obstante tenía al público en el bolsillo y el trofeo asegurado si enterraba la tizona en el hoyo de las agujas, pero...la fortuna se fue un momento y tras ella la mano de Tejela, que recetó dos metisacas infumables y una media caída. Que mas final a una faena que le iba a dar ese triunfo que tanto necesita para catapultar su carrera. Se vino abajo el torero y la tarde, porque en su segundo turno, ante un impresentable sebrero de Valdefresno, poco pudo hacer ante el déficit de raza y casta que tuvo el burel.

Rafaelillo necesitaba sacarse la espinita de la corrida de Jose Escolar en los primeros días de San Isidro. El murciano sólo pudo firmar 6 pases de cierta profundidad y metraje: la primera tanda al que abrió plaza, después nada. El cuarto lo brindó al maestro Ortega Cano, ¿no se merecía algo más el bueno de Ortega?. El animal apuntó buenas maneras en los primeros tercios, pero a la muleta llegó seco y defendiéndose. Lástima por el murciano que siempre expone más de lo que cosecha en el coso de la calle Alcalá.

Como el resto de la terna, Urdiales necesitaba de la tarde para mirar con optimismo el futuro. Llegó como favorito en las quinielas de muchos, pero no tuvo nada enfrente, ni el del hierro titular, con el que estuvo torerísismo y muy por encima del oponente, ni el sobrero de Fraile Mazas, bien presentado pero vacío. El riojano se quedó también a cero y tendrá que remar contracorriente de nuevo esta temporada.

El prólogo de el Aniversario, marcado por las inclemencias meteorológicas, sólo tuvo una parada para un tren de alta velocidad: Garlitero, pero Matías Tejela no pudo subirse. Esperemos que hoy haga transbordo Morante y por fin se suba a preferente, que los «gallitos» del escalafón ya se subieron en su paso por Madrid.

Las Ventas (Madrid). Se lidiaron toros de Los Bayones, desiguales de presentación, vacíos de raza a excepción de 3º, noble y con transmisión. El 5º y 6º, sobreros de Fraile Mazas y Valdefresno respectivamente, sin raza y de juego nulo. Rafaelillo, silencio tras aviso y silencio; Diego Urdiales, silencio tras aviso y silencio; y Matías Tejela, ovación tras aviso y silencio. Algo más de media entrada.

jueves, 2 de junio de 2011

Fandiño seduce a Madrid


Madrid tiene un nuevo torero, de Orduña sí, de Bilbao sí, pero ¿no dicen que los de Bilbao nacen donde quieren? Iván Fandiño demostró, de nuevo, que quiere ser figura y que su nombre suene fuerte en el mundo del toro. Las tres tardes que ha hecho el paseíllo este año en Madrid ha dado lo un recital de ambición, torería, valor y, sobre todo, arte. Ha bailado con todo, con las guapas, de El Montecillo; las feas, de Carriquiri; y con las del montón, ayer con las de Cuadri. Pero con todas estuvo firme, marcando el número en la arena y siempre con una colocación perfecta en la cara del toro. Eso vale mucho en Las Ventas. Hay que destacar que la suerte en el sorteo estuvo de su parte porque le tocó el mejor lote de un encierro de Cuadri con mucha romana, badanudos y muy en el tipo de la casa. Vamos, lo que demanda el público venteño.

El quinto, de nombre «Podador», pudo ser el toro que catapultase a Fandiño a los puesto de referencia para este año. Un animal que embistió, si no con toda la clase que se le exige al toro perfecto, al menos con transmisión en los primeros compases de la faena. Hasta a la montera, que se hallaba sobre el ruedo después de que el vasco lo brindase a la parroquia, embistió el bravo ejemplar de hierro onubense. Comenzó la actuación en los medios, con la mano diestra, bajando el engaño, embarcando al animal desde delante y rematando atrás, como mandan los cánones. El viento, que molestó toda la tarde, dejaba la franela sin gobierno y el bilbaíno no pudo templarlo como el quisiera. Uno detrás de otro se sucedieron los enganchones, lo que afeó su labor, sobre todo por el pitón izquierdo. Cuando cambió a la siniestra, la faena bajó enteros, pero la estocada, echándose encima del toro bien valió esa oreja. Trofeo que también se le pidió tras pasaportar al segundo con otra estocada de manual. ¡Qué manera de tirarse a matar!, hasta los gavilanes y en todo el hoyo de las agujas. Lástima que el toro tardó en rodar, lo que enfrió los tendidos y la petición fue minoritaria, pero la vuelta al ruedo fue de ley, con todo el mundo entusiasmado con él y batiendo palmas con fueza.

Alberto Aguilar salió por su propio pie de milagro porque la cogida que recibió del tercero de la tarde fue brutal, pero el madrileño siguió en el ruedo, aunque no fue por intentos que hizo «Aviador» por mandarle al hule. Entrando a matar a éste cuarto también se llevó un susto de campeonato, el derrote que le lanzó al pecho era para dejar a más de uno sin habla. Ante el sexto, otro animal rajado y con malas ideas de nuevo, tampoco pudo hilvanar más de dos pases seguidos, porque rápidamente se encontraba con el de Cuadri encima. Aguilar estuvo valiente y al menos se justificó.

El Fundi volvía en la última tarde y no dejó contento a nadie. Se le vio por momentos apático y sin la claridad de ideas de otras veces. Se acabó la feria, pero de esta última tarde salió un romance, que, esperemos, dure para mucho tiempo. Es la unión de un vasco con una madrileña, es Fandiño y Las Ventas. Larga vida a este idilio.

Las Ventas (Madrid). Última de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de Celestino Cuadri, bien presentados, con remate y cuajo. Cumplieron en el caballo. El 5º, enrazado; el 2º, con cierta clase. El peor el 3º, con malas intenciones. El Fundi, silencio y pitos; Iván Fandiño, vuelta al ruedo tras aviso y oreja; y Alberto Aguilar, palmas y silencio tras aviso. Lleno.

Palha...zo en la frente


El hierro portugués no ofreció juego alguno para la terna en el penúltimo festejo de la feria.



Después de «Rodalito», ese ejemplar de Peñajara que nos dejó fascinados antes de ayer por su bravura y codicia en la muleta, todo el mundo esperaba que al menos uno de los toros de Palha embistiera, que acudiera a rescatar el honor ganadero para esta edición de San Isidro. Los aficionados llamados toristas acudieron con una media sonrisa a la plaza como diciendo: hoy si vamos a ver toros de verdad. Pero la realidad echó por tierra esas elucubraciones y, si lo de ayer es ejemplo de torismo, que bajo ha caído este sector de la tauromaquia. No obstante los que poblaban el tendido del 7, los llamados protectores del toro y que «conecta» muy bien con este hierro, criticaron la escasa presentación de la escalera que embarcó para la tarde de ayer Joao Folque. El tercero, de nombre «Arbolario II», fue el claro ejemplo de lo que no de ser un toro de Madrid: anovillado, vacío de raza y mansedumbre de libro. El resto pasaron sin pena...y mucho menos gloria.

El primero se pudo salvar, en cierto modo, de la quema. Tuvo calidad por el pitón derecho y, si Bolívar hubiese cogido el aire, cuidado la colocación y elegido los terrenos que pedía un animal con una manifestante querencia a chiqueros, podría haber sacado más partido de «Peluquero I». Cuando la papeleta la había solventado con decoro, el colombiano dejo una estocada en el sótano. Con el cuarto, el cafetero se empeño en alargar una faena que, desde el principio, se vio que no iba a ningún lado. El astado se agarró a la arena y no dio ni una embestida medianamente aceptable. Bolívar se demoró y terminó por colmar la paciencia del respetable.

David Mora volvía a Madrid después de que el año pasado se las viese con el mejor toro de la feria, «Frijonero» de Calestino Cuadri. Pero ayer no tuvo esa suerte. No hubo ni «Frinojero» ni «Rodalito» ni nada, sólo un morucho, el mencionado "Arbolario II", ante el que el madrileño expuso a sabiendas de que poco podría sacar. Con el octavo, segundo sobrero de la tarde, jabonero de capa y con el hierro de Aurelio Hernando, se vieron la deficiencias de una cuadrilla que no lidió de manera ortodoxa al un animal, que pese a su naturaleza de manso que evidenció cuando se volvió a chiqueros hasta en tres ocasiones, tuvo calidad. En el tercio de varas fue masacrado con la complicidad del palco, porque «Bombero» fue al caballo hasta en cuatro ocasiones hasta que el señor presidente cambió el tercio. El burel se había vaciado y en la muleta terminó por apagarse y Mora poco pudo hacer salvo justificarse.

Salvador Cortes llegó a Madrid con el crédito que otorga los buenos pasajes que dejó con los toros de Victorino Martín en la Feria de Abril. Pero Madrid es mucho Madrid y, además de la adversidad de los oponentes, el segundo sobrero de Carmen Segovia y el quinto del hierro titular, que anularon cualquier posibilidad de lucimiento, no se le vio con la claridad de ideas como en La Maestranza.

Y así dieron las diez menos veinticinco y todos marcharon a sus hogares con un alto grado de indignación porque lo de nuevo Palha salió gato...y van varios años dando lo mismo. Es hora que se replantee su regreso a Madrid. O pida un rescate a la Unión Europea.

Las Ventas (Madrid). Vigésimo segunda de San Isidro. Se lidiaron toros de Palha, desiguales de presentación, alguno de ellos anovillados y escaso remate. El 1º, noble, pero manso y sin transmisión. El resto, de juego nulo. El segundo (bis), sobrero de Carmen Segovia, descastado; el 6º (bis), sobrero de Aurelio Hernando, con clase pero sin fuerzas. Luis Bolívar, silencio tras aviso y silencio; Salvador Cortés, silencio tras aviso y pitos tras aviso; David Mora, silencio y palmas de despedida. Casi lleno.

miércoles, 1 de junio de 2011

Luis Bolívar: «Será una tarde para apostar y conseguir un triunfo rotundo»


Por: Pedro L. Calvillo/Madrid

Horas antes de hacer el paseíllo en la vigésimo segunda corrida de San Isidro, Luis Bolívar se encuentra centrado en poder rentabilizar la fuerte apuesta que ha hecho al apuntarse a una de las corridas más duras del ciclo madrileño, la del hierro portugués de Palha. El colombiano tiene claro que en España tiene que jugársela con encierros «complicados» para conseguir alcanzar los puestos de honor en el mundo del toreo.


–Falta poco para hacer el paseíllo en la capital del toreo. ¿Qué sensaciones tiene?

–Es complicado describirlo, se siente miedo, responsabilidad, ilusión...es una mezcla de estados que cambian horas antes de esta cita. Es una tarde fundamental para mí, porque le debo muchas cosas a Madrid y es una afición que le ha dado todo.

–Fue usted quien eligió esta tarde y este hierro.

–Sí, en parte porque las opciones eran pocas para estar en San Isidro y porque con los toros de Palha estuve a punto de triunfar en esta plaza en 2008. Es un ganado que ha marcado mi carrera en España, con ellos he conseguido muchos de mis grandes momentos aquí. Espero que hoy salga ese toro que me permita firmar algo grande, porque lo necesito para alcanzar ese peldaño en el que quiero estar. Será una tarde para apostar y conseguir un triunfo rotundo.

–Al público de Las Ventas, que tanto le admira, ¿qué le puede ofrecer?

–Poner toda mi voluntad en triunfar. Espero que mis sentimientos y mis deseos fluyan y se hagan realidad. Es una tarde en la que no tiene que faltar el valor y la torería, porque es lo que quiere el público de Madrid. Sí tú te vacías, ellos también lo harán.

–Estamos acostumbrados a verle con los encierros «duros».

–Es cierto, pero yo no me quejo. Cuando uno se viste de luces no puede quejarse ni lamentarse. Hay que tener mucho respeto por esta profesión y afrontar lo que venga: duros, malos, buenos, regulares... Cada uno ocupamos el lugar que nos merecemos y es el toro el que hace nos da o nos quita lo que tenemos.

–En América tienen otra consideración de usted, tiene otro estatus.

–Allí tengo otro cartel es evidente. Allí me tratan como una figura consagrada y entro dentro de otro tipo de corridas muy diferentes a las de aquí. Pese a ello, reitero que no me quejo y sigo trabajando para conseguir mis metas y tener las misma categoría aquí y allí. Y todo pasa por triunfar, por ejemplo, hoy en Madrid.

–Desde la retirada de César Rincón, es usted el que porta la bandera del toreo colombiano.

–Sí, como en la película «Sólo tú» (risas). Hace falta que salgan más toreros de mi país, porque eso ayudará a la Fiesta allí. La verdad es que el maestro Rincón marcó una época y él también era el único representante del toreo de Colombia en España. Ahora me toca a mí tirar del carro, pero aún me queda mucho para alcanzar la altura que adquirió el maestro.

–Volviendo a lo que deparará el futuro. ¿Cómo encara esta campaña por tierras españolas?

–Mi único pensamiento está en esta tarde. No se puede pensar a largo plazo, hay que ir poco a poco y triunfando corrida a corrida.