martes, 13 de marzo de 2012

¡Pasen y vean!

«Pasen y vean», aquel reclamo que se oía en muchos pueblo y ciudades cuando llegaba el circo. «Pasen y vean» es, en la actualidad, el eslogan que puede emplear la empresa que se encuentra al frente de la plaza de toros más importante del mundo. De confirmarse la noticia que saltó a primera hora de la noche, la vuelta a Las Ventas del denominado Cartel de los Mediáticos (dicho sin ningún matiz peyorativo, puesto que son objeto informativo de determinados programas. Eso sí, en las antípodas de los taurinos). A la peregrina noticia, y de forma casi simultánea, también se nos informó de la ausencia de José Tomás en el coso de la calle Alcalá. En esta información hay muchas teclas que tocar y muchos matices que analizar. Es tela de otro telar.

Así todo, el de Galapagar no trenzará el paseíllo en Madrid, pero la empresa, en un golpe de efecto magistral, rescata una fórmula caduca, rancia, obsoleta e inverosímil para el epicentro taurino mundial: el trío formado por Manuel Díaz «El Cordobés», Francisco Rivera «Paquirri» y David Fandila «El Fandi». Esta combinación puede funcionar en plazas de provincias, pueblos y portátiles. Atraen a su público. Sí, pero estamos hablando de un templo de la tauromaquia. No lo convirtamos en un circo. El mundo del toro está atravesando momentos delicados, hay que apostar por la calidad y la innovación.

Es por ello que irrita este tipo de gestión de la empresa o, más bien, los aires de grandeza e intelecto que se autoproclama esta «Santísima Trinidad». Se unieron para no dañarse entre las grandes casas y ahora han hecho de Madrid su cortijo particular. Dicen que tienen ideas nuevas para atraer al público, pero hasta ahora más de lo mismo o peor. Venden como victorias derrotas clamorosas (véase abonos juveniles), intentan anular a aquellos que se revela en defensa de sus legítimos derechos y, lo más triste, hacen oídos sordos a los que religiosamente pasan por taquilla.

Éstos que mandan siguen anquilosados en el pasado. Modelo desestructurado y caduco. No se han adaptado a los nuevos tiempos. Ni quieren. Así lo han demostrado, porque ante la crisis nos ofrecen mediocridad. Y mientras tanto, los que pagan, los que se preocupan por que salga adelante la Iniciativa Legislativa Popular en favor de la Fiesta, los que viven la Tauromaquia de verdad reciben un servicio cada vez más ínfimo. No se entiende a que se debe este cartel o broma de mal gusto. ¿Llenar? Madrid no necesita esta combinación para llenar. Necesita de la conjugación equilibrada de figuras, toreros emergentes, profesionales jóvenes que quieren decir algo en la Fiesta. No necesita gente que viene de vuelta.

Se mire como se mire, todo esta situación pone de manifiesto una falta de imaginación imprudente, porque ya tiene a la afición en contra sin que haya salido un toro al ruedo. ¿Es qué no son capaces de discernir lo que necesita la Fiesta? Parecen vivir de espaldas al mundo, haciendo caso omiso a las voces que vienen de la sociedad del toro. Sobran alicientes con los que trabajar, sólo es cuestión de abrir las mentes. S está constatando que el entramado empresarial padece de lo que Carlos Herrera califica de «Otitis Testicular», es decir, no escuchan porque no les sale de sus... gónadas.

Quizás ellos, los tres magnates, se encuentren en un nivel de inteligencia superior al resto de personas que formamos este «circo» y vean en este recurso vintage, aunque sería mejor hablar de rancio, la salvación de la Fiesta. No sé. Déjenme que dude.

No obstante, con todo lo dicho y pese al mosqueo generalizado de los aficionados, rompo un lanza, pequeña eso sí, por los tres toreros. Están en su legítimo derecho de querer torear en Madrid. Otra cosa es que por dignidad y coherencia, ellos mismos se planteen la cuestión de «¿qué hacemos nosotros aquí?». Deberían ser conscientes de que se van ha encontrar con una parroquia hostil desde el momento que pisen la arena. ¿Qué necesidad tienen de pasar una mala tarde de primavera en Madrid? Apenas van a aportar nada en sus carreras y perder...tampoco, porque el crédito que tienen entre la afición capitalina es nulo.

Y a estas alturas, mientras que unos sigan tratando a Madrid como un circo en el que todo vale y a los otros no les dé un ataque de vergüenza torera, sólo cabe decir: «Pasen y vean como nos cargamos ésto».

Pedro L. Calvillo (@pedrolcalvillo)

lunes, 24 de octubre de 2011

De tu casa al cielo, Torero


Si el cielo tiene una puerta, ésta se ubica en la calle Alcalá. Concretamente en la plaza de toros de Las Ventas. Este umbral lo cruzó por octava vez, y a la postre última, Antonio Chenel "Antoñete" a hombros de sus pupilos los toreros que se acercaron hasta el coso madrileño para agradecerle el legado de sabiduría que ha dejado a las generaciones venideras. Las palmas rompieron al unísono y los gritos de "torero, torero". Fue la banda sonora de la despedida.

No tuviste la deseada vuelta al ruedo, aunque sí una salida en volandas que tuvo un invitado inesperado, el sol, que se había escondido durante toda la jornada, pero quiso estar presente en el último instante de tu vida. Soplaba en viento de Toledo y las banderas, a media asta, miraban hacia el ruedo, "agua seguro", como muchas tardes decías. A las 16:35 se abrió el cielo para recibirte con honores de Jefe de Estado. Chenel, saliste a hombros de tu plaza, tu casa, tu vida. Ahora ocuparás un lugar privilegiado allí en el cielo. Una localidad sólo reservada para privilegiados, puesto que tú lo eras.

En el día de tu despedida te vestiste de corto, precioso terno de terciopelo en verde botella, pero no pudo faltar en una silla, como en tantas tardes, tu clásico lila y oro, el mismo que el día de "Cantinero", tu último triunfo en tu templo. Ese traje ya quedará para la posteridad: “Chenel y oro”. Muchos toreros serán los que elijan esas sedas para vestirse de luces, porque posee un valor añadido: el que lo llevase uno de los referentes de la tauromaquia en las últimas décadas del siglo XX. Un maestro que lucía un mechón de plata como una pincelada celestial que distingue a los privilegiados y tú lo eras. Te recuerdan como maestro, pero quizá se quede corto este apelativo. Eras algo más, un catedrático de este arte, el de torear y el de vivir. Figura, tanto dentro, como fuera del redondel.

Hasta última hora sentaste cátedra y te nos fuiste con 79 años de edad, pero muchos más de vida. Un modo diferente de interpretar y afrontar el paso entre los mortales. El tabaco, maldito fumeque que diría Juncal, se ha llevado a uno de los grandes. Hombre querido por todos. Sólo hizo falta observar la cantidad de gente, profesionales y aficionados, que reservaron unos minutos de este lunes para darle el último adiós.

Del mismo modo, Chenel, has dejado un hueco irreparable entre tus compañeros, los cuales lloraban rotos a las puertas de tu casa, tu templo y plaza, las de Las Ventas. Saliste a hombros y directo fuiste al paraíso. Ahora, allá en el ruedo celestial, en donde se encuentran los buenos y los privilegiados, el cielo seguro, abrirás tu capote para firmar otra faena como la de "Atrevido" y otras muchas más que dejaste en vida, pero en esta ocasión serán los ángeles quienes saquen el pañuelo de blanco inmaculado para pedirte los máximos trofeos. Desde allí seguirás inspirando a muchos que te conocieron y te conocerán. De nuevo, cada tarde de San Isidro te volverás a vivir el toreo con otros maestros que allí te esperan para formar parte de su senado de sabios del toreo. Descanse En Paz Maestro.


sábado, 22 de octubre de 2011

Adiós Chenel, adiós Maestro


Antonio Chenel Albadelojo "Antoñete", maestro de maestros. Tu mechón canoso ya forma parte de acervo cultural taurino, al igual que tu faena a "Atrevido". El toro blanco que allá en el cielo, porque no te mereces otro sitio, estará esperando a que les vuelvas pegar esas verónicas, esos naturales...esos que tú, sólo tú sabías firmar. Esa entidad torera, esas manoletinas clavadas en la arena. Atrevido, tu toro y tu adjetivo, porque fuiste un vividor, pero de los buenos. Lo que ganabas con tus femorales lo disfrutabas, porque lo valiste y lo sigues valiendo Torero.

Desde la primera vez que te vestiste de luces, allá por 1946 hasta hoy, 22 de octubre de 2011, has representado a tu profesión como el mejor. Tu forma de interpretar la vida y la lidia fue única. Tu sentido para oler a los toros nada más salir de la puerta de chiqueros, tu inteligencia, tu torería... Todo se nos va contigo a tus 79 años.

Así todo, huérfanos quedan los toreros venideros, pero los que bebieron de tu sabiduría están tristes por tu perdida, pero se han de considerar privilegiados por haberte conocido. Porque ni tus dolencias óseas ni la crítica te echaron para atrás. Fuiste genio y figura, para irte y volver a los ruedos, pero el maldito tabaco te ha sacado de este albero que es la vida.

No te olvidaremos, jamás, aunque tú (me perdonará que a estas alturas del texto le pida permiso para tutearle, porque antes ya me permití la licencia) estés allí, en el cielo, con tu Ducados -maldito tabaco- mirando a los chavales que nunca te conocieron, nosotros, tus legados, los que te conocimos debemos hacerte presente. Todo aquel que quiera ser algo en este mundo, debe, por obligación, saber de tu interpretación del toreo. De tu maestría, de tu genio y tu vida. Olé tú, olé usted, olé por las buenas faenas nos dejaste y olé por tu "girón de luna blanca" como cantó tu a amigo José Luis Cantero, alias El Fary.

Descanse en Paz un artista coronado con un mechón de plata, manos de oro, muñecas de seda, alma de gigante, corazón de golondrina y eras la nobleza en estado puro. Se va Antoñete, con su eterno lila y roro, se va un TORERO.


sábado, 8 de octubre de 2011

Juan José Padilla, un Ciclón... de vida


«No veo, no veo, por Dios, mis niños» fueron las palabras que gritaba Juan José Padilla nada más recibir la brutal cornada de "Marqués". Exclamaciones que nacieron del dolor y que se clavan en lo más profundo del corazón taurino. Un hombre con el rostro destrozado, un valiente herido en combate, un Ciclón de vida que en unos segundos se veía en el umbral de un túnel, del que afortunadamente saldrá. Seguro. Padilla, torero que emana energía positiva y vitalidad en todo momento, se enfrenta al toro más complicado de su vida. Muchas serán las complicaciones, pero con torería, pundonor -ese que siempre derrochó- y el temple, el de Jerez nos volverá a regalar su eterna sonrisa.

De poco sirve ahora hablar de pasado o de futuro, es momento de respirar por el milagro de la vida. Ese divino capote de la Virgen del Pilar. Qué oportuno fue. Padilla está con nosotros ahora y nosotros -el mundo del toro- con él. El astado de la recuperación será incierto, dará arreones, desparramará la vista, probará, pero el Ciclón está curtido en mil batallas y con la ayuda de su cuadrilla, todos los que amamos esta divina locura llamada tauromaquia, formará un lío monumental que brindará a la vida, la suya y a la de sus niños.

En una sociedad en la que la muerte se quiere ocultar o ignorar, en el mundo del toro somos conscientes de que está ahí, latente y al acecho, pero cuando las cosas se complican, se produce una erupción de vida que es difícil de describir con palabras. Una vez más, y van muchas, el corazón taurino ha latido con fuerza en pos de la recuperación de un miembro de esta generosa familia, que se desvela por los suyos, que reza para que todo salga bien, que llora junta en los malos momentos. Una familia que tiene sus diferencias, sí, pero que cuando se une es capaz de crear un Ciclón de vida que se lleva por delante los malos momentos. Cuando hay que afrontar estas vivencias, las duras, es cuando se ve la verdadera naturaleza de las personas y en este caso se ha producido una avalancha de solidaridad, civismo, integridad y fuerza para con el maestro jerezano.

Por todo esto, es momento de sacar ese orgullo de pertenecer a una Familia que arrima el hombro cuando vienen mal dadas, cada uno desde su parcela: los médicos, los periodistas, los toreros, los aficionados... Cualquier detalle, por mínimo que parezca, supone un poco más de aliento para alcanzar un final feliz. Todos, en la medida que pueden, serán, o seremos, partícipes del milagro de la vida. Por eso, los partes meteorológicos deben prevenir que se avecina un Ciclón, un Ciclón de fortaleza y vitalidad que se llama Juan José Padilla. #fuerzapadilla.


miércoles, 24 de agosto de 2011

D.O. Morante de la Puebla


 Que grande es la Fiesta, nuestra Fiesta, esa que algunos se quieren cargar con el único pretexto de que huele a España, y que grande es Morante. Después de la catarsis de toreo que se vivió en el cuarto festejo de la Semana Grande de Bilbao, llegó lo mejor, la resaca. La resaca de una borrachera de arte y emotividad.


En esta ocasión el regusto es y será maravilloso. No duele la cabeza y se tiene sed, sí, pero de más licor de torería en estado puro. Esa botella que descorchó Morante ante el cuarto de Cuvillo. Un vino que precisó de aire, reposo y paciencia para degustarlo. Ya durante la faena (en sus inicios sobre todo), algunos dijeron que era zumo de brick (toro «mal andao» como diría Antoñete y sin fijeza, pero con motor), pero no, era sublime caldo fermentado en roble de La Puebla para deleitar los paladares más exigentes. Él y sólo él, Morante, supo alcanzar la fórmula secreta de su elaboración. Tuvo todo: buen color, colorado como «Cacareo»; buena nariz, buena lidia; punto de acidez perfecto, esa tercera vara; buen gusto, ese inicio por bajo y sometiendo; y, sobre todo, buen retrogusto, faena para enmarcar y que quedará en las retinas de todos y en el acervo histórico de la tauromaquia. Pero como en toda borrachera, no faltó: «La última y nos vamos», esa tanda por el izquierdo cuando el animal ya se hallaba en el delirium tremens. Morante recetó tres naturales monumentales y me quedo corto. El sevillano fue el único que tuvo fe en ese pitón y le dio a su caldo esos matices que hacen diferente a este vino.

Borrachos todos, hoy tocaba la mencionada resaca. Y como en la vida, no todos toleran el buen vino del mismo modo. Unos hablan de que fue para tanto, otros que con toros así cualquiera, aquel que si sólo torea cuando quiere...palabras que se pierden en la inmensidad de elogios de los que se han levantado con resaca, pero toreando y soñando con ese «Cacareo» metiendo la cara en los avíos de José Antonio Morante Camacho y su bravura sometida a los designios de una psique compleja, pero a la vez maravillosa del Genio.

Así todo, sobran los comentarios. Esto de los toros, cuando hay buena materia prima, y ayer la hubo, vaya corridón que soltó Álvaro Núñez del Cuvillo al ruedo de Vista Alegre, se convierte en un festival para los sentidos, aunque a algunos les cueste discernirlo.

Viva Morante, los toros y el buen vino.



martes, 23 de agosto de 2011

¿Justicia?


El toro pone a cada uno en su sitio...sí, pero en el ruedo, porque en los despachos priman otros intereses u otros parámetros para confiar en unos toreros a la hora de hacer carteles y suplir bajas que se producen a lo largo de la temporada. El ejemplo de lo que comento lo tenemos calentito, recién salido de la tercera de las Corridas Generales de Bilbao. La terna, compuesta por Diego Urdiales (que sustituyó a Fandiño tras su percance en Málaga), César Jiménez y Matías Tejela, se las vio con un exigente encierro de Fuente Ymbro que tuvo mucho que torear. Propicios para tirar la moneda y dar el aldabonazo en las puertas del toreo. El único que cosechó, y por consiguiente recolectó, fue Urdiales.

El riojano sabe lo que cuesta entrar en las ferias y salió a por todas, incluso jugándose el tipo. Toda la actitud mostrada en arena gris de Vista Alegre, recompensada con una vuelta al ruedo de ley y una sonora ovación, es para que su nombre estuviese en los primeros puestos de las agendas de los empresarios, porque es garantía de entrega y, sobre todo, torería.

Así todo, no pasaron ni dos horas de terminar el festejo en Bilbao, con el evidente triunfo de Urdiales, y la empresa de Almería elige a César Jiménez para sustituir a Fandiño en el ciclo andaluz.

«No entiendo nada», esa es la frase que pasó por la cabeza de muchos periodistas y aficionados que fueron testigos del REPASO que dio el de Arnedo a Jiménez y Tejela en una plaza de primera. No entra en el marco de la lógica que un torero, que había estado muy por debajo de sus toros y mermado por una cornada reciente, fuese el elegido para esa sustitución. Si los de Fuente Ymbro pusieron a Urdiales un peldaño por encima de sus compañeros de cartel, los que están en los despachos se encargaron de bajarlo en apenas unas horas.

¿Qué ilusión puede tener un hombre que se juega día a día sus contratos, que lucha como un jabato en corridas duras y da siempre la cara? Debe ser, y lo es, muy frustrante ver como se olvidan del buen trabajo de uno en cuanto se echa el telón de la tarde. Palmas en la espalda y «hasta la próxima majete». ¿A que obedece la decisión de olvidarse del triunfador de la tarde? ¿El «cambio de cromos»? Pues basta ya de cambios de cromos entre empresarios-apoderados, que ellos serán quienes se carguen la Fiesta.

Fruto de estos intercambios, hay toreros que cuentan con un número estable de festejos, muchos de ellos en plazas de categoría y sin necesidad de esfuerzos, «¿pare qué?, si tengo mi puesto en tal y cual sitio...», pensarán. La cultura del mínimo esfuerzo y de los intereses creados –siempre intereses del bolsillo, no del aficionado– impera en este mundo del toro.

Esta circunstancia minaría la moral de muchos, pero, intuyo, que el amor a esta profesión, la afición desmesurada y la constancia en su sueño harán que toreros como Urdiales, Fandiño o David Mora –entre otro muchos más que se hayan en el ostracismo– siguen trabajando para sacar la cabeza y, esperemos, recojan los frutos de su tenacidad. Son hombres que en cada paseíllo se la toman como una reválida para decir: «Aquí estoy yo», aunque aquellos que quitan y ponen, hagan oídos sordos.

Esperemos que la ecuanimidad y, sobre todo, la justicia se conviertan en los patrones de actuación a la hora de decidir los nombres elegidos para las ferias. Los aficionados no son tontos, pese que algunos lo crean, y saben discernir quien viene de vuelta y quien se toma su profesión con el rigor y la seriedad que merece. Ojalá que esos toreros que están ahí, luchando día a día, no pierdan la fe y abandonen el camino, que al final, supongo...¿habrá justicia? Hasta entonces... Urdiales en casa y otros vistiéndose de luces.

lunes, 22 de agosto de 2011

Ciudad Real: José Tomás y el trabajo bien hecho


Pasó la Feria de Ciudad Real y es momento de hacer balance, escrutar las cosas buenas y las malas de un ciclo histórico por la asistencia de público. ¿Dónde está el secreto? ¿Los precios asequibles? ¿La presencia de José Tomás? ¿Carteles –a pie– rematados? Muchas son las variables que han ayudado a que este año se vea poco o nada de cemento en los tendidos del coso ciudadrrealeño. El revulsivo de esta Feria fue la contratación, contra pronóstico, de José Tomás. El de Galapagar atrae a gente allá por donde se anuncia y dispara la demanda de localidades, pero los cuatro días el aspecto de la plaza era espectacular. El día que menos gente acudió fue a la novillada de promoción, con tres cuartos del aforo. En el resto de festejos el «lleno», con sus matices, apareció en todas las reseñas.

Atrás quedaron desoladoras tardes de un quinto de plaza. Los vecinos de la ciudad, así como de los alrededores, han disfrutado en plenitud de la Feria de la capital de provincia. Un ciclo que estaba en la UVI, parece que recupera las constantes vitales, gracias, en gran medida, a la seria labor desarrollada por su actual gerente, Maximino Pérez. Anteriores gestores, todos, sin concretar en uno sólo, habían convertido esta plaza en un «burdel», en el que el rigor y la seriedad en la gestión brillaban por su ausencia. Baile de corrales; carteles ficticios que luego, por motivos «extraños», no llegaban a darse; demora en los pagos... una serie de actuaciones y actitudes que fueron minando la moral del buen aficionado manchego.

Todo lo malo se ha ido erradicando y en esta edición el éxito ha sido casi rotundo. Digo casi, porque hay aspectos por pulir. En primer lugar el ganado, aunque hay que reconocer que ha sido bastante digno, poco a poco habría que darle mayor entidad a los astados reseñados para consolidar el serial y se convierta en referencia para aficionados y toreros. El siguiente paso es la información al aficionado, no se ha visto un sólo programa de mano y una octavilla con los datos del encierro, salvo el folio del reconocimiento clavado en la puerta grande. Son detalles que ayudan a darle entidad a la feria de Ciudad Real. La apuesta por las nuevas tecnologías y las redes sociales es una gran innovación, pero hay que tener en cuenta que muchos aficionados no se manejan en esos lares. Los aficionados al toreo a caballo se vieron, en cierto modo, marginados, dos carteles de campanillas a pie, pero el de rejones quedó un tanto descafeinado, aunque luego disfrutaron con las ganas de dos jóvenes jinetes que están haciéndose hueco en este mundo. Y por último, aunque no sea potestad de los gestores, sino de la propiedad del inmueble, el Ayuntamiento, la necesidad de mejoras en las infraestructuras. Los accesos a las gradas son una auténtico caos, los servicios tercermundistas y un reloj que cada día se retrasaba más, por favor, denle cuerda.

Así todo, el trabajo serio y bien hecho ayuda a recuperar a esa afición que nunca se fue del todo y ha vuelto cuando ha visto seriedad, confianza en la empresa y, sobre todo, a José Tomás en los carteles. Esperemos que el año que viene Maximino Pérez, siga trabajando en la línea que lo está haciendo hasta ahora, potencie las virtudes y subsane los errores, que el público acudirá.