sábado, 8 de octubre de 2011

Juan José Padilla, un Ciclón... de vida


«No veo, no veo, por Dios, mis niños» fueron las palabras que gritaba Juan José Padilla nada más recibir la brutal cornada de "Marqués". Exclamaciones que nacieron del dolor y que se clavan en lo más profundo del corazón taurino. Un hombre con el rostro destrozado, un valiente herido en combate, un Ciclón de vida que en unos segundos se veía en el umbral de un túnel, del que afortunadamente saldrá. Seguro. Padilla, torero que emana energía positiva y vitalidad en todo momento, se enfrenta al toro más complicado de su vida. Muchas serán las complicaciones, pero con torería, pundonor -ese que siempre derrochó- y el temple, el de Jerez nos volverá a regalar su eterna sonrisa.

De poco sirve ahora hablar de pasado o de futuro, es momento de respirar por el milagro de la vida. Ese divino capote de la Virgen del Pilar. Qué oportuno fue. Padilla está con nosotros ahora y nosotros -el mundo del toro- con él. El astado de la recuperación será incierto, dará arreones, desparramará la vista, probará, pero el Ciclón está curtido en mil batallas y con la ayuda de su cuadrilla, todos los que amamos esta divina locura llamada tauromaquia, formará un lío monumental que brindará a la vida, la suya y a la de sus niños.

En una sociedad en la que la muerte se quiere ocultar o ignorar, en el mundo del toro somos conscientes de que está ahí, latente y al acecho, pero cuando las cosas se complican, se produce una erupción de vida que es difícil de describir con palabras. Una vez más, y van muchas, el corazón taurino ha latido con fuerza en pos de la recuperación de un miembro de esta generosa familia, que se desvela por los suyos, que reza para que todo salga bien, que llora junta en los malos momentos. Una familia que tiene sus diferencias, sí, pero que cuando se une es capaz de crear un Ciclón de vida que se lleva por delante los malos momentos. Cuando hay que afrontar estas vivencias, las duras, es cuando se ve la verdadera naturaleza de las personas y en este caso se ha producido una avalancha de solidaridad, civismo, integridad y fuerza para con el maestro jerezano.

Por todo esto, es momento de sacar ese orgullo de pertenecer a una Familia que arrima el hombro cuando vienen mal dadas, cada uno desde su parcela: los médicos, los periodistas, los toreros, los aficionados... Cualquier detalle, por mínimo que parezca, supone un poco más de aliento para alcanzar un final feliz. Todos, en la medida que pueden, serán, o seremos, partícipes del milagro de la vida. Por eso, los partes meteorológicos deben prevenir que se avecina un Ciclón, un Ciclón de fortaleza y vitalidad que se llama Juan José Padilla. #fuerzapadilla.


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