
Tejela pinchó una faena intermitente a un gran toro de Los Bayones; Rafaelillo y Urdiales, sin opciones en la primera del Aniversario
La lluvia amenazó la celebración del primer festejo de la Feria del Aniversario. A pesar de las predicciones que alertaban de que podría caer agua a cántaros, la empresa decidió quitar la lona al mediodía y casi dio al traste con las ilusiones de tres toreros que se jugaban mucho en su paseíllo en Madrid. Era una cita en la que subirse al vagón de honor para disfrutar de un viaje plácido en el próximo tramo de temporada. Pero este tipo de trenes, los directos al éxito, sólo pasan una vez en la vida y el de ayer, para Matías Tejela, se llamaba «Garlitero», herrado con el número 83 y de la ganadería de Los Bayones. Un toro que tuvo calidad, nobleza y, sobre todo, transmisión. Un tren con destino a la gloria. Sin duda, un toro para tener muy en cuenta por los jurados que luego designan los triunfadores de este apéndice del ciclo isidril. Todo estaba de cara para que el madrileño diese ese aldabonazo que lleva persiguiendo años. Que embestida más franca, que recorrido, hasta el final del muletazo y sin dar un derrote, como descolgó el ejemplar de Manuel Hernández... Una delicia para soñar el toreo. Tejela lo interpretó ya con el saludo de capa, lo midió en varas y lo cuidó para que en el ultimo tercio el animal se emplease. Y vaya si se empleó. Pronto, fijo, humillando y llegando a los tendidos. En este caso no se puede hablar de que fuese un oponente, sino un esmerado colaborador. El de Alcalá de Henares brindó y se fajó por ambos pitones, con pintureros cambios de manos, afarolados, todo muy barroco, pero sin terminar de romperse y ajustarse. Las fuerzas del animal se fue diluyendo y la faena se dilató en demasía, enfriando el ánimo en los tendidos. No obstante tenía al público en el bolsillo y el trofeo asegurado si enterraba la tizona en el hoyo de las agujas, pero...la fortuna se fue un momento y tras ella la mano de Tejela, que recetó dos metisacas infumables y una media caída. Que mas final a una faena que le iba a dar ese triunfo que tanto necesita para catapultar su carrera. Se vino abajo el torero y la tarde, porque en su segundo turno, ante un impresentable sebrero de Valdefresno, poco pudo hacer ante el déficit de raza y casta que tuvo el burel.Rafaelillo necesitaba sacarse la espinita de la corrida de Jose Escolar en los primeros días de San Isidro. El murciano sólo pudo firmar 6 pases de cierta profundidad y metraje: la primera tanda al que abrió plaza, después nada. El cuarto lo brindó al maestro Ortega Cano, ¿no se merecía algo más el bueno de Ortega?. El animal apuntó buenas maneras en los primeros tercios, pero a la muleta llegó seco y defendiéndose. Lástima por el murciano que siempre expone más de lo que cosecha en el coso de la calle Alcalá.
Como el resto de la terna, Urdiales necesitaba de la tarde para mirar con optimismo el futuro. Llegó como favorito en las quinielas de muchos, pero no tuvo nada enfrente, ni el del hierro titular, con el que estuvo torerísismo y muy por encima del oponente, ni el sobrero de Fraile Mazas, bien presentado pero vacío. El riojano se quedó también a cero y tendrá que remar contracorriente de nuevo esta temporada.
El prólogo de el Aniversario, marcado por las inclemencias meteorológicas, sólo tuvo una parada para un tren de alta velocidad: Garlitero, pero Matías Tejela no pudo subirse. Esperemos que hoy haga transbordo Morante y por fin se suba a preferente, que los «gallitos» del escalafón ya se subieron en su paso por Madrid.
Las Ventas (Madrid). Se lidiaron toros de Los Bayones, desiguales de presentación, vacíos de raza a excepción de 3º, noble y con transmisión. El 5º y 6º, sobreros de Fraile Mazas y Valdefresno respectivamente, sin raza y de juego nulo. Rafaelillo, silencio tras aviso y silencio; Diego Urdiales, silencio tras aviso y silencio; y Matías Tejela, ovación tras aviso y silencio. Algo más de media entrada.
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