lunes, 18 de febrero de 2008

Inadmisible: esto es deporte no política


Pedro L. Calvillo/MADRID.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, eligió el homenaje de Alfredo di Estefano como escenario para hacer unas declaraciones fueras de lugar. El máximo dirigente del fútbol mundial amenazó a la administración pública española con retirar a España y a todos los equipos españoles de competiciones avaladas por FIFA. La cuestión nace en la obligación de las Federaciones que no tienen representación en los JJ OO a celebrar unas elecciones para elegir a sus dirigentes.
El suizo se dirigió a los medios allí presentes en términos tan prepotentes y déspotas como: “En seis horas se soluciono esta cuestión”, “Somos más influyentes que la propia ONU”, “El incendio está iniciado, solo falta llamar a los bomberos, y estos somos nosotros”. De lo que se olvida el señor Blatter es que las normativas españolas establecen una serie de preceptos a los que todos debemos ajustarnos. Si analizamos dichas órdenes ministeriales, observamos que las Federaciones que no tienen representación en la cita olímpica están obligadas a convocar las elecciones a su junta directiva antes del 30 de marzo, lo cual no implica que se tengan que celebrar de modo inmediato, que es donde está el problema. El presidente de la RFEF, Ángel María Villar, no quiere que dichas elecciones se celebren antes de la Euro-copa de Austria y Suiza entonces está aprovechando la su peso dentro de las altas instituciones del fútbol mundial para presionar al gobierno español y al secretario de Estado para el Deporte para que eliminen estas órdenes ministeriales.

Si atendemos a situaciones parecidas que se han producido en otros países como Grecia o Portugal, esta presión ejercida por FIFA, amenazando con la retirada de los equipos de una nación de las competiciones internacionales, fue el detonante para que cambiasen el marco normativo para satisfacer los intereses de la asociación, pero en detrimento de la libertad de actuación de los gobiernos democráticos y legítimamente elegidos por una masa social. Estas acciones están más cercanas al caudillismo totalitarista propio de las primeras décadas del siglo XX, es un paso atrás en el ejercicio pleno de las libertades colectivas e individuales.

El deporte español no debería soportar este tipo de presiones y solo basarse en la ley establecida. Además, la intentona “golpista” de Blatter no hace nada bien a la imagen del Villar, porque se vinculará al presidente de la RFEF con un mandatario dictatorial y déspota, que tuvo el poco decoro de, en un gran día para uno de los mitos vivientes del balompié, convertirse en el centro de atención con sus desafortunadas declaraciones contra un gobierno y contra una normativa nacional.

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