miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Qué nos está ocurriendo?

Pedro L. Calvillo/MADRID. Lo que sucedió ayer en la visita de Rosa Díez a la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid es un claro ejemplo de intolerancia, radicalismo e ignorancia de extremistas de izquierdas que carecen de sentido de la democracia y el respeto por los que no piensan como ellos, además se une a los recientes altercados con independentistas gallegos en la Universidad de Santiago con la visita María San Gil o en la Universidad Pompeu-Fabra de Barcelona cuando la número uno de las listas del PP por Barcelona, Dolors Nadal, se disponía a dar una charla para los estudiantes y independentistas catalanes boicotearon el discurso de Nadal.

El extremismo está ganando fuerza en las últimas fechas dentro de la juventud, sobre todo en aquellos lugares donde la sensibilidad nacionalista o separatista es mucho más evidente. La cuestión ahora es saber que o quienes mueven estos grupos desde la sombra, o bien que es lo que estamos haciendo mal para que rebroten estos odios y rencores que ya deberían estar perdidos y olvidados. Es la vuelta a la agresión contra el nacionalismo español o nacional que oprime a las nacionalidades que moran su geografía.
Quizá quien primero nos deberíamos mirar el ombligo somos los medios de comunicación, que en muchos de los caso, y por cuestiones de audiencia, generamos tensiones, enfrentamientos, agresiones verbales y toda clase conflictos que dejan la sensación en la sociedad de estar viviendo una calma tensa o situación prebélica. La primera misión que se debería adoptar es la de apaciguar los ánimos para que estos descerebrados no tengan un sustrato donde apoyar sus acciones.
El otro elemento a solucionar está en manos de los partidos políticos que deben de moderar su discurso, tender la mano al consenso a la discusión moderada desde los principios democráticos y dejar de lado las bases ideológicas extremas que dificultan la convivencia, tanto a nivel social como político.
Pero lejos de tirar balones fuera en este asunto, los principales culpables son los propios protagonistas de estos actos que nada tienen que ver con la auténtica esencia democrática que se vive en las universidades españolas, además existe dudas evidentes que sean incluso estudiantes. A juzgar por sus actos solo se pueden definir como ignorantes, intolerantes y que carecen de cualquier sentido democrático que un ciudadano coherente puede tener, paradójicamente, y tratándose de grupos de extrema izquierda (aspecto sin trascendencia, por que los extremismos de uno y otro signo no merecen distinción alguna: ambos se basan en la irracionalidad), el adjetivo que mejor se ajusta a su modo de pensar y actuar es el de: FASCISTAS

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