jueves, 28 de enero de 2010

Crisis profesional



Es evidente que el periodismo está viviendo una etapa de crisis, en gran medida por la metamorfosis a la que se está sometiendo como consecuencia de la generalización de internet como soporte y fuente de información. Es un canal que está debilitando el protagonismo y dimensión del profesional de la información, lo que conlleva una falta de control de la calidad en los contenidos.

Hasta ahora el mensaje periodístico estaba localizado en medios concretos y sometido a férreo control deontológico al que se someten los informadores, auto-regulación; y por el marco normativo. Pero este sistema se ha quedado obsoleto y la red da cabida a cualquier persona que quiera introducir sus ideas bajo el seudónimo de informador ciudadano, eludiendo responsabilidades y cualquier tipo de margen moral o judicial: es la ley del todo vale. Pero el problema no está arraigado simplemente en el uso indiscriminado de internet como canal o fuente, sino que hay cuestiones adheridas al propio periodismo y que deberían ser revisadas.

En primer lugar una falta evidente de identidad, ¿qué es periodismo y que no es?, como ejemplo en los contenidos televisivos no se discierne la frontera que delimita la información con respecto al mero show. Este defecto se debe, en gran medida a la introducción de personas con grandes habilidades comunicativas, pero carentes de preparación, generando una imagen del profesional que dispone de pocos recursos para satisfacer las necesidades informativas de los espectadores.

Es evidente la desconexión con la realidad, sólo se ofrece una parcela de la misma, porque no hay análisis de la propia demanda de la audiencia, que reclama aquello que necesita a la hora de tomar decisiones y obrar de forma interactiva con la sociedad que le rodea, no se comparte el mismo camino, sino que cada uno anda por vías demasiado dispares.

La tiranía de las fuentes está marcando el panorama, el ritmo y estructura jerárquica de la información. La naturaleza tendenciosa y sesgada del hontanar periodístico están desvirtuando y cercenando el rol social de medios y comunicadores, convirtiendo estos en meros transportistas de mensajes elaborados y envasados en origen.

Difícil solución.

Se precisa redefinir la profesión como una actividad de interés público y social, estableciendo criterios de cualificación sólidos y estructurado en un modelo de especialización, del mismo modo que lo hacen otras disciplinas. La especialización puede convertirse en el revulsivo para contrarrestar la crisis que se está atravesando, sin olvidarnos, por supuesto, de la profundización en la formación para utilización de las nuevas herramientas que permitan el acceso y difusión de información, del control de estas dependerá el futuro modelos informativo.

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